domingo, 6 de septiembre de 2015

Teología de las mujeres




Vega Centeno/ hacia una teología que nace de la practica de la liberación de las mujeres.
  Nilthon Maldonado   





En este informe tratare de hacer un resumen que incluya los puntos importantes por lo demás su propuesta no deja de ser interesante, especialmente en los lugares teológicos. La autora señala que introducir al pobre como la llave de la lectura del Evangelio fue el “volver a las fuentes” que propuso la teología de la liberación: sin embargo, este cuestionamiento metodológico tiene que dar un paso complementario y esta es la opción por la mujer que implica para la teología, asumir algunas de las características de la lucha de las mujeres. Tambien señala que renacer como mujeres es un acto profundamente difícil, es una conversión a sí mismas; y éste es un aspecto que no ha sido suficientemente elaborado con el surgimiento de la conciencia de las mujeres, y el descubrimiento de su papel en la historia y en la sociedad. Además, La conversión metodológica que plantea a la teología la opción por la mujer resulta tan radical, por eso las primeras en “convertirse la mujer” tienen que ser las mujeres, en acto personal y solidario.



1. Sobre presencias y ausencias



a.- Reflexión que Partió del Feminismo

            El diálogo con las feministas cristianas no alentó una reflexión sobre su especificidad como creyentes; más bien aportó un anticlericalismo decimonónico, del cual hoy muchas se han desligado. Sin embargo, el quehacer de las feministas cristianas es muy rico. Y ante todo, se trata de una experiencia ecuménica.

            La reflexión teológica de estas cristianas feministas, si bien comparte las líneas generales de la teología de la liberación, no se ha desarrollado conjuntamente con esta.



b.- El Lugar de Mayor Opresión

            Resulta incuestionable, que el lugar de mayor dominación y explotación de la mujer, es el campo de nuestra propia sexualidad. Las enseñanzas de la Iglesia Católica, han ido radicalizandose en este aspecto. Hoy existe un debate muy agudo sobre la política estatal de control de la natalidad que afecta los derechos fundamentales de las mujeres pobres, por otro lado los virajes de las Iglesias institucionales hacia posturas cada vez más conservadoras, han condicionado a que los teólogos de la liberación no deban tocar temas “conflictivos” frente a la Institución; como son el control de la natalidad, el divorcio, o el sacerdocio de casados y de mujeres. en estos ámbitos eclesiásticos es sumamente difícil cuestionar el patriarcado, pues está es la base de toda la organización jerárquica de la Iglesia.



c.- La Preeminencia de la Lucha Social

            Un aspecto que se ha puesto en relieve por la teología de la liberación, es el de la lucha liderada por las mujeres, esta hace hincapié en la lucha contra toda forma de exclusión. Así “La lucha de la mujer del pueblo” se convierte en una “abstracción sociológica”, sobre la cual se podrá decir muchas cosas interesantes, pero que dejan sin respuesta al clamor que surge desde el cuerpo suficiente de las mujeres oprimidas.

            Por esta razón, las mujeres cristianas que luchan dentro del feminismo no han encontrado interlocutores válidos dentro de la teología de la liberación, y se ven obligadas a hacer una reflexión de fe que resulta paralela a aquella, cuando podía ser convergente.



2. Las luchas de la mujer pobre en el Perú



a.- En Defensa de la Vida: Experiencias Eclesiales

            La organización femenina surge con fuerza en la década del setenta, y se incrementa en la del ochenta, como producto de la puesta en marcha del programa neoliberal. Lo primero que se retomo fueron las raíces culturales de las luchas comunitarias, reconociéndose como pueblo pobre. De esta manera, muchos grupos de defensa de la vida nacieron en las parroquias populares. Aparecieron mujeres dirigentes que han crecido con respeto a sí mismas, en libertad, y han accedido a ciertos roles como parejas-compañeras, con experiencias de solidaridad, de responsabilidad compartidas con el esposo; sin embargo todo este proceso de formación ha producido también una serie de asimetrías en las parejas, problemas para los cuales no siempre se han tenido respuestas, ni formas de solución.



b.- Recuperando la Tradición Solidaria

            Tanto las parroquias, como las organizaciones populares, fueron lugares que fungieron de puntos de partida para experiencias de compromiso y de lucha contra la exclusión, pero también han sido los lugares teológicos en donde trabajaron las mujeres pobres, reflexionando sobre su fe y su compromiso solidario. Este proceso ha permitido en las mujeres un desarrollo personal más armónico, que acompaña una realización personal y familiar, al mismo tiempo que su liderazgo colectivo



c.- Dos Experiencias Fundamentales

            El papel de la mujer como defensora de la vida, en un período de intensa lucha e injusticia, encontró dos lugares privilegiados de expresión: por un lado en la lucha contra la desapariciones forzadas y la secuela de sangre y muerte que dejaron el terrorismo y la lucha antisubversiva; y por otro lado, la lucha de la mujer pobre organizada en los movimientos por la supervivencia después del shock ultraliberal.



Desapariciones Forzadas

            Producto de la insania con que el terrorismo persiguió a los dirigentes, los pueblos pobres del Andes quedaron casi despoblados. Hoy cuando algunos retornan a sus tierras “pacificadas”, se vuelve a cometer abusos y atrocidades, y de nuevo son las mujeres del pueblo pobre, las que cuestionan al país con su terrible y contundente clamor, desde el profundo abismo de injusticia que se ensaña con ellas. Estas mujeres profetas y testigos, son un lugar teológico no trabajado, ni por la teología feminista, ni desde la teología de la liberación.



Las Organizaciones de Lucha por la Supervivencia

            En esta experiencia que frecuentemente, surge del trabajo pastoral con los sectores más pobres de las grandes ciudades, da lugar al desarrollo de un papel casi milagroso de las mujeres dirigentes. Ellas y sólo ellas, son capaces de convertir un sol absolutamente devaluado, en todo un presupuesto familiar. Por esta razón es que su práctica, puede ser considerada una práctica de liberación, y por ello mismo un lugar teológico.



3.- Lugares Teológicos

            La lucha de las mujeres pobres, así como la búsqueda de las mujeres cristianas a través del feminismo, están pletóricas de lugares teológicos.



b) Aspectos de teología implícita

La defensa del derecho a la vida, la necesidad de justicia, la urgencia de solidaridad activa, son lugares teológicos que surgen de esta práctica, que cuestionan nuestra fe y nuestra acción social. La defensa ala vida es el lugar teológico por excelencia. El lugar de la reflexión teológica sobre la mujer es el propio pueblo excluido.

Acoger la experiencia de la mujer como lugar teológico, significa no sólo escoger el pluralismo de las imágenes de Dios, sino también “una comprensión diferente de la salvación en nuestra relación con Jesús, los sacramentos y el compartir el poder en las diferentes iglesias cristianas”.

           

Al intentar recuperar el cuerpo de la mujer como lugar teológico “lo hacemos como lugar de vivencia de la espiritualidad, porque él expresa lo concreto, la vital, el dolor, la alegría, el sufrimiento, el placer, el gozo”. Una categoría fundamental en la reflexión desde la teología feminista, es la búsqueda. Búsqueda de un horizonte de sentido, de un universo simbólico, de un lenguaje apropiado, búsqueda desde la verdad personal, desde la palabra propia.






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