Vega Centeno/ hacia una teología que nace de la practica de la
liberación de las mujeres.
Nilthon Maldonado
En este informe
tratare de hacer un resumen que incluya los puntos importantes por lo demás su
propuesta no deja de ser interesante, especialmente en los lugares teológicos.
La autora señala que introducir al pobre como la llave de la lectura del
Evangelio fue el “volver a las fuentes” que propuso la teología de la
liberación: sin embargo, este cuestionamiento metodológico tiene que dar un
paso complementario y esta es la opción por la mujer que implica para la
teología, asumir algunas de las características de la lucha de las mujeres.
Tambien señala que renacer como mujeres es un acto profundamente difícil, es
una conversión a sí mismas; y éste es un aspecto que no ha sido suficientemente
elaborado con el surgimiento de la conciencia de las mujeres, y el descubrimiento
de su papel en la historia y en la sociedad. Además, La conversión metodológica
que plantea a la teología la opción por la mujer resulta tan radical, por eso
las primeras en “convertirse la mujer” tienen que ser las mujeres, en acto
personal y solidario.
1. Sobre presencias y ausencias
a.-
Reflexión que Partió del Feminismo
El
diálogo con las feministas cristianas no alentó una reflexión sobre su
especificidad como creyentes; más bien aportó un anticlericalismo decimonónico,
del cual hoy muchas se han desligado. Sin embargo, el quehacer de las
feministas cristianas es muy rico. Y ante todo, se trata de una experiencia
ecuménica.
La
reflexión teológica de estas cristianas feministas, si bien comparte las líneas
generales de la teología de la liberación, no se ha desarrollado conjuntamente
con esta.
b.- El
Lugar de Mayor Opresión
Resulta
incuestionable, que el lugar de mayor dominación y explotación de la mujer, es
el campo de nuestra propia sexualidad. Las enseñanzas de la Iglesia Católica , han ido radicalizandose
en este aspecto. Hoy existe un debate muy agudo sobre la política estatal de
control de la natalidad que afecta los derechos fundamentales de las mujeres
pobres, por otro lado los virajes de las Iglesias institucionales hacia posturas
cada vez más conservadoras, han condicionado a que los teólogos de la
liberación no deban tocar temas “conflictivos” frente a la Institución ; como son
el control de la natalidad, el divorcio, o el sacerdocio de casados y de
mujeres. en estos ámbitos eclesiásticos es sumamente difícil cuestionar el
patriarcado, pues está es la base de toda la organización jerárquica de la Iglesia.
c.- La Preeminencia de la Lucha Social
Un
aspecto que se ha puesto en relieve por la teología de la liberación, es el de
la lucha liderada por las mujeres, esta hace hincapié en la lucha contra toda
forma de exclusión. Así “La lucha de la mujer del pueblo” se convierte en una
“abstracción sociológica”, sobre la cual se podrá decir muchas cosas
interesantes, pero que dejan sin respuesta al clamor que surge desde el cuerpo suficiente
de las mujeres oprimidas.
Por
esta razón, las mujeres cristianas que luchan dentro del feminismo no han
encontrado interlocutores válidos dentro de la teología de la liberación, y se
ven obligadas a hacer una reflexión de fe que resulta paralela a aquella,
cuando podía ser convergente.
2. Las luchas de la mujer pobre en el Perú
a.- En
Defensa de la Vida :
Experiencias Eclesiales
La
organización femenina surge con fuerza en la década del setenta, y se
incrementa en la del ochenta, como producto de la puesta en marcha del programa
neoliberal. Lo primero que se retomo fueron las raíces culturales de las luchas
comunitarias, reconociéndose como pueblo pobre. De esta manera, muchos grupos
de defensa de la vida nacieron en las parroquias populares. Aparecieron mujeres
dirigentes que han crecido con respeto a sí mismas, en libertad, y han accedido
a ciertos roles como parejas-compañeras, con experiencias de solidaridad, de
responsabilidad compartidas con el esposo; sin embargo todo este proceso de
formación ha producido también una serie de asimetrías en las parejas, problemas
para los cuales no siempre se han tenido respuestas, ni formas de solución.
b.-
Recuperando la Tradición Solidaria
Tanto
las parroquias, como las organizaciones populares, fueron lugares que fungieron
de puntos de partida para experiencias de compromiso y de lucha contra la
exclusión, pero también han sido los lugares teológicos en donde trabajaron las
mujeres pobres, reflexionando sobre su fe y su compromiso solidario. Este
proceso ha permitido en las mujeres un desarrollo personal más armónico, que
acompaña una realización personal y familiar, al mismo tiempo que su liderazgo
colectivo
c.- Dos
Experiencias Fundamentales
El
papel de la mujer como defensora de la vida, en un período de intensa lucha e injusticia,
encontró dos lugares privilegiados de expresión: por un lado en la lucha contra
la desapariciones forzadas y la secuela de sangre y muerte que dejaron el
terrorismo y la lucha antisubversiva; y por otro lado, la lucha de la mujer
pobre organizada en los movimientos por la supervivencia después del shock
ultraliberal.
Desapariciones
Forzadas
Producto
de la insania con que el terrorismo persiguió a los dirigentes, los pueblos
pobres del Andes quedaron casi despoblados. Hoy cuando algunos retornan a sus
tierras “pacificadas”, se vuelve a cometer abusos y atrocidades, y de nuevo son
las mujeres del pueblo pobre, las que cuestionan al país con su terrible y
contundente clamor, desde el profundo abismo de injusticia que se ensaña con
ellas. Estas mujeres profetas y testigos, son un lugar teológico no trabajado,
ni por la teología feminista, ni desde la teología de la liberación.
Las
Organizaciones de Lucha por la
Supervivencia
En
esta experiencia que frecuentemente, surge del trabajo pastoral con los
sectores más pobres de las grandes ciudades, da lugar al desarrollo de un papel
casi milagroso de las mujeres dirigentes. Ellas y sólo ellas, son capaces de
convertir un sol absolutamente devaluado, en todo un presupuesto familiar. Por
esta razón es que su práctica, puede ser considerada una práctica de
liberación, y por ello mismo un lugar teológico.
3.- Lugares Teológicos
La
lucha de las mujeres pobres, así como la búsqueda de las mujeres cristianas a
través del feminismo, están pletóricas de lugares teológicos.
b)
Aspectos de teología implícita
La defensa del derecho a la vida, la necesidad
de justicia, la urgencia de solidaridad activa, son lugares teológicos que
surgen de esta práctica, que cuestionan nuestra fe y nuestra acción social. La
defensa ala vida es el lugar teológico por excelencia. El lugar de la reflexión
teológica sobre la mujer es el propio pueblo excluido.
Acoger la experiencia de la mujer como lugar
teológico, significa no sólo escoger el pluralismo de las imágenes de Dios,
sino también “una comprensión diferente de la salvación en nuestra relación con
Jesús, los sacramentos y el compartir el poder en las diferentes iglesias
cristianas”.
Al intentar recuperar el cuerpo de la mujer
como lugar teológico “lo hacemos como lugar de vivencia de la espiritualidad,
porque él expresa lo concreto, la vital, el dolor, la alegría, el sufrimiento,
el placer, el gozo”. Una categoría fundamental en la reflexión desde la
teología feminista, es la búsqueda. Búsqueda de un horizonte de sentido, de un
universo simbólico, de un lenguaje apropiado, búsqueda desde la verdad
personal, desde la palabra propia.
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