La mujer en San Agustín
Las opiniones ascéticas sobre la sexualidad en
el cristianismo han contribuido en la formación de la razón, de tal manera que
estas dominan la sexualidad y sensualidad en general.
La forma en que Agustín trata la sexualidad
según la autora esta vinculada a su concepto del pecado, por ello el deseo
sexual, en su forma más generalizada es llamado “concupiscencia”. Mas este
concepto enfrenta ciertos desfases, pues al mismo tiempo se le puede denominar
como creación de Dios y también castigo divino por la desobediencia en el Eden.
Para Agustín todas las formas de lascivia son consideradas como castigos, así la
satisfacción sensual amenaza el dominio de la razón sobre los sentidos. Pero el
deseo sexual no puede dominar el alma ya que Agustín lo constituye como resistencia
a la tentación. Esta comprensión del alma y el cuerpo no deja de tener
dificultades pues se teoriza sobre la sexualidad del hombre y la mujer no
teniendo en cuenta la integridad del ser humano. Se desexualiza al hombre desde
un plano filosófico, y se le crea un alma asexuada, sin darse cuenta que esto
despersonaliza la naturaleza humana.
Según
el autor, La forma en que Agustín trata la concupiscencia refleja una
influencia ascética, pues señala que la concupiscencia o lascivia es la
generalidad de todos los deseos. Creo que esta forma de pensar no distingue lo
que es un simple deseo de lo que es el deseo como pasión desenfrenada. Por otro
lado la continencia se presenta como la voluntad de Dios frente a los deseos
del ser humano, así la lujuria se presenta como un enemigo al cual se debe
erradicar. Aquí ya se presenta el peligro de la personificación del pecado, si
uno se deja arrastra por el pecado se convierte en pecado, y si algo produce
pecado entonces también es pecado. no se distingue entre la acción y el sujeto.
Así mismo la autora
presenta un problema a solucionar es como puede un hombre tener erección sin
estar motivado por el deseo. Aquí habría que señalar que no se necesita sentir
lascivia para experimentar una erección. La mujer en la perspectiva Agustiniana
se presenta como objeto de deseo, esto implica que su cuerpo es intrinsicamente
una corrupción, por el hecho que despiertan el deseo en los hombres. A mí
parecer esta visión justifica y excusa la irresponsabilidad del hombre en cuanto
al manejo de su sexualidad.
Por
ello Agustín encuentra el propósito de la sexualidad en la procreación, y esta viene a ser una liberación de la sensualidad
general del cuerpo. También se señala que el cuerpo tiene valor en la medida en
que el alma ejerza domino sobre él, así el cuerpo por si solo no tiene valor,
pero si lo tendrá en la resurrección. Esta forma de entender el cuerpo trae
serias contradicciones especialmente cuando se recuerda que el ser humano es creación
de Dios y por tal “es bueno en gran manera” y también por que le niega a la
materia la posibilidad de ser obra divina.
La visión de Dios
por Agustín trae una condición en la cual las cualidades de la existencia
sensible desaparecerán, este rechazo por lo sensible anula todo intento de
percepción sensitiva y las formas de relación personal con Dios. Si Dios es
persona tiene usar los sentidos para comunicarse, de igual manera el hombre. Así
el humano ideal debe carecer de emociones para Agustín.
Para
Agustín La sexualidad femenina significa un conflicto frente a la sexualidad
masculina, porque se asocia a las pasiones ingobernables del hombre. Para
Agustín la sujeción femenina es una jerarquía espiritual que el hombre debe
conseguir como requisito para la pureza espiritual. Aunque Agustín reconoce la
inteligencia en las mujeres el dominio del hombre sobre ellas lo toma como una
dimensión natural únicamente superable en la resurrección. Estas concepción sobre
el dominio del hombre hacia la mujer representan una contradicción, pues en la
relación interpersonal se le exige al hombre amar a los demás como a “uno
mismo” sin crear estados de superioridad, ni diferenciar el sexo y en la
relación conyugal sin diferenciar el alma del cuerpo.
Por
otro lado Agustín reserva todos los conflictos que pueda contraer la naturaleza
femenina al evento de la resurrección, esto hace que la mujer en la perspectiva
agustiniana carezca de esperanza incluso con la obra redentora de Cristo. Al
parecer Agustín a recargado en la mujer la culpa de la caída pues la
subordinación no es producto de la desobediencia a Dios sino de su afectación al
hombre.
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