domingo, 6 de septiembre de 2015

La mujer en San Agustín



La mujer en San Agustín

Las opiniones ascéticas sobre la sexualidad en el cristianismo han contribuido en la formación de la razón, de tal manera que estas dominan la sexualidad y sensualidad en general.

La forma en que Agustín trata la sexualidad según la autora esta vinculada a su concepto del pecado, por ello el deseo sexual, en su forma más generalizada es llamado “concupiscencia”. Mas este concepto enfrenta ciertos desfases, pues al mismo tiempo se le puede denominar como creación de Dios y también castigo divino por la desobediencia en el Eden. Para Agustín todas las formas de lascivia son consideradas como castigos, así la satisfacción sensual amenaza el dominio de la razón sobre los sentidos. Pero el deseo sexual no puede dominar el alma ya que Agustín lo constituye como resistencia a la tentación. Esta comprensión del alma y el cuerpo no deja de tener dificultades pues se teoriza sobre la sexualidad del hombre y la mujer no teniendo en cuenta la integridad del ser humano. Se desexualiza al hombre desde un plano filosófico, y se le crea un alma asexuada, sin darse cuenta que esto despersonaliza la naturaleza humana.

           

            Según el autor, La forma en que Agustín trata la concupiscencia refleja una influencia ascética, pues señala que la concupiscencia o lascivia es la generalidad de todos los deseos. Creo que esta forma de pensar no distingue lo que es un simple deseo de lo que es el deseo como pasión desenfrenada. Por otro lado la continencia se presenta como la voluntad de Dios frente a los deseos del ser humano, así la lujuria se presenta como un enemigo al cual se debe erradicar. Aquí ya se presenta el peligro de la personificación del pecado, si uno se deja arrastra por el pecado se convierte en pecado, y si algo produce pecado entonces también es pecado. no se distingue entre la acción y el sujeto.

           

Así mismo la autora presenta un problema a solucionar es como puede un hombre tener erección sin estar motivado por el deseo. Aquí habría que señalar que no se necesita sentir lascivia para experimentar una erección. La mujer en la perspectiva Agustiniana se presenta como objeto de deseo, esto implica que su cuerpo es intrinsicamente una corrupción, por el hecho que despiertan el deseo en los hombres. A mí parecer esta visión justifica y excusa la irresponsabilidad del hombre en cuanto al manejo de su sexualidad.



            Por ello Agustín encuentra el propósito de la sexualidad en la procreación, y esta  viene a ser una liberación de la sensualidad general del cuerpo. También se señala que el cuerpo tiene valor en la medida en que el alma ejerza domino sobre él, así el cuerpo por si solo no tiene valor, pero si lo tendrá en la resurrección. Esta forma de entender el cuerpo trae serias contradicciones especialmente cuando se recuerda que el ser humano es creación de Dios y por tal “es bueno en gran manera” y también por que le niega a la materia la posibilidad de ser obra divina.



La visión de Dios por Agustín trae una condición en la cual las cualidades de la existencia sensible desaparecerán, este rechazo por lo sensible anula todo intento de percepción sensitiva y las formas de relación personal con Dios. Si Dios es persona tiene usar los sentidos para comunicarse, de igual manera el hombre. Así el humano ideal debe carecer de emociones para Agustín.

            Para Agustín La sexualidad femenina significa un conflicto frente a la sexualidad masculina, porque se asocia a las pasiones ingobernables del hombre. Para Agustín la sujeción femenina es una jerarquía espiritual que el hombre debe conseguir como requisito para la pureza espiritual. Aunque Agustín reconoce la inteligencia en las mujeres el dominio del hombre sobre ellas lo toma como una dimensión natural únicamente superable en la resurrección. Estas concepción sobre el dominio del hombre hacia la mujer representan una contradicción, pues en la relación interpersonal se le exige al hombre amar a los demás como a “uno mismo” sin crear estados de superioridad, ni diferenciar el sexo y en la relación conyugal sin diferenciar el alma del cuerpo.



            Por otro lado Agustín reserva todos los conflictos que pueda contraer la naturaleza femenina al evento de la resurrección, esto hace que la mujer en la perspectiva agustiniana carezca de esperanza incluso con la obra redentora de Cristo. Al parecer Agustín a recargado en la mujer la culpa de la caída pues la subordinación no es producto de la desobediencia a Dios sino de su afectación al hombre.

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