Pentecostalismo y relaciones de genero/Mónica Tarducci
Nilthon Maldonado
Pentecostalismo y Relaciones de Género: Una
revisión
El
interés de la autora es señalar de qué manera los valores y creencias influyen
en las mujeres pentecostales determinando sus prácticas y a veces produciendo
sus propios códigos formales. También la autora pretende señalar que sucede en
el pentecostalismo latinoamericano, para ello plantea algunas preguntas como:
¿qué cambios introduce en la vida cotidiana? ¿Hasta que puntos las mujeres
pueden realizar actividades negadas en espacios más formales? ¿Existe espacios
de creatividad para las mujeres? Porqué se tendría que huir como feminista ante
un mensaje conservador y patriarca.
La
autora señala que el protestantismo enfatizó las cualidades masculinas de Dios:
Padre, Juez, Guerrero, Rey (Semejantes al Judaísmo). El clasicismo weberiano ha
colocado al protestantismo dentro de la racionalidad masculina y burguesa. algunas
autoras enfatizan que el protestantismo asimila a las mujeres en el modelo
único masculino. La reforma desexualizó los roles y elimino de la esfera
religiosa toda forma de identidad y de organización femenina, suplantó toda
forma de actividades y relaciones afectivas relacionadas al culto de las santas
y santos clausurando la vida comunal del ministerio y desapareció a las
vírgenes. Fomento el matrimonio pero situando a las mujeres en su rol de
esposas y madres, así la obediencia al Señor era cuestión de hombres y mujeres.
Por otro lado el
protestantismo liberal fue uno de los soportes ideológicos del movimiento
feminista del siglo XIX. El segundo gran despertar que siguió a la independencia
norteamericana democratizó a las iglesias protestantes, produjo reformas
sociales, morales y educativas, en donde las mujeres asumieron un papel activo.
La experiencia cuaquera de las mujeres que hablaban en público y hacían
trabajos misioneros se propagó en las iglesias protestantes. Muchas mujeres se
promovieron como líderes en un contexto social en que la religión era una
actividad extrafamiliar permitida solo para las mujeres decentes. Este espíritu
revivalista no duro mucho y fue remplazado por una organización más jerárquica.
La religión fue sacada de su esfera emotiva y doméstica y llevada a la arena
pública, volviéndose un asunto político y jerárquico. Así la religiosidad
norteamericana pierde su carácter femenino. Si la participación femenina hacía
hincapié en la predicadora como madre ahora el pastor no solo es el padre sino
que su mensaje demanda que sea cumplido como hijos obedientes.
Lo “Fundamental” es la Sumisión.
Hacia
1880 las congregaciones conservadoras manejaban una retórica fundamentalista
que insistía en temas de las relaciones domésticas, la conducta e identidad
sexual. El surgimiento del fundamentalismo es visto como una respuesta a la
confusión de la identidad masculina producida por los cambios en la estructura
del capitalismo norteamericano, que creó más oportunidades de trabajo para las
mujeres, así los hombres ya no eran los únicos proveedores del sustento. El
divorcio se volvió más accesible a la mujer, las universidades aceptaban
mujeres, se empezó a dar el voto femenino. El fundamentalismo fue una respuesta
y un rechazo a la “nueva mujer” de los activismos, de los clubes de mujeres, de
las liberales, de las modernistas etc. En este contexto la visión ambigua de
los roles de género era percibida con un síntoma del “fin de los tiempos”. Sin
embargo la principal corriente del fundamentalismo, el pentecostalismo vio
crecer la presencia de las mujeres.
Willens
puntualiza que uno de los efectos de la conversión en el pentecostalismo era
establecer bases más estables en el hogar eliminado la adicción al alcohol, la
licencia sexual y situando a la iglesia como un refugio para las mujeres
agraviadas. Hollenweger alertaba respecto de la diferencia entre teoría y
práctica en las cuestiones de subordinación de la mujer pues podría ser
fisurada por la posibilidad de acceso a ciertos dones. Aunque en el caso
chileno existe una presencia mayoritaria de mujeres esta no es correspondiente
a sus funciones pues su rango es inferior al de los hombres. En el caso
brasileño sucede casi lo mismo. Rolim en su estudio de pentecostalismo
brasileño urbano pone como ejemplo la tendencia a desalentar algunos casos del
don de sanidad cuando son ejercidos por las mujeres, mas no ocurre así con el
don de lenguas. También se ha señalado el papel articulador de las estrategias
de supervivencia sicosociales como reforzador del autoestima de la mujer joven.
Así algunos fenómenos tratan de ser explicados desde un análisis que toma en
cuenta la situación de la mujer como género oprimido. Por otro lado los
estudios feministas aunque nos discuten las características patriarcales en las
familias pentecostales se habla de reinterpretaciones de relaciones de género.
1.- ¿La mujeres pueden ser pastoras?
Lawless
ante la pregunta del ¿porque el pentecostalismo permite la existencia de
mujeres pastoras siendo fundamentalistas? contesta que éste ha resistido a la
secularización. Los intereses pentecostales permanecen firmemente dentro de la
esfera de lo sagrado, así la mujer puede ser utilizada en la búsqueda de la
raíces más conservadoras y ligada al mundo espiritual y la familia. Hay que
tomar en cuenta que el pentecostalismo enfatiza los dones por sobre la
educación teológica
2.- Redefinición del ámbito privado
La
vida familiar es el único lugar imaginado para el transcurrir de la vida. Es un
símbolo de estabilidad social y moral, también es una prioridad en los
objetivos de las denominaciones fundamentalistas. Esta preocupación se presentó
a raíz de la urbanización y la industrialización del siglo XIX.
¿Qué significa la familia tradicional en el
contexto pentecostal?
La
familia nuclear se presenta como una estructura de autoridad y roles entre sus
miembros bien definidos. El marido es el proveedor del sostén económico, la
mujer ocupa labores domésticas y el cuidado de los hijos, y los hijos están
subordinados a los padres así se concibe a la familia ideal. La familia en los
contextos sociales donde el pentecostalismo encuentra su mayor adhesión es un
medio para enfrentar necesidades vitales. Los estudios realizados en Puerto
Rico señalan que el ideal de la familia persiste entre los pentescostales. Las
familias extensas son menos importantes entre los pentecostales ya que estos son
reemplazados por los hermanos y hermanas en la fe. Creo que esto no sucede en
todo los casos, desde mi punto de vista los pentecostales peruanos comparten su
fe en primer lugar a sus familiares y en la mayoría de casos sus familias son
más extensas. Para el caso colombiano la familia y el ámbito privado del hogar
esta colocado en el centro de la vida. El machismo es remplazado por el ideal
de la familia. La consecuencia de esto es el cambio de patrones de adquisición
y consumo dentro de la familia donde lo que se adquiere responde a las
necesidades de la esposa y los hijos. Aún cuando el pentecostalismo legitima el
poder y autoridad de los hombres la enseñanza de la iglesia modifica aspectos
de la conducta masculina que han sido perjudiciales para la familia. A mi
parecer la correspondencia con el pentecostalismo peruano en cada caso puede
ser similar con excepción de algunas diferencias, sin embargo el
neopentecostalismo trae presupuestos nocivos para la familia.
3.- Un Sistema de Valores Compartidos
Al
menos en Colombia con la conversión, los roles masculinos culturalmente
agresivos son reemplazados por la relación marido-mujer. Uno de los resultados
de conversión es que los límites entre la vida pública masculina y la privada
femenina son reabiertos y las esferas en si mismas son redefinidas. En el hogar
los maridos mejoran sus relaciones de coincidencia con la de su esposa. En el
pentecostalismo peruano se hace difícil generalizar los casos, a veces las
relaciones se reafirman y en otras no, pues la familia tiende a sufrir el
desgaste por la superposición Dios, iglesia, familia.
4.- La Importancia de la Redes Sociales
El
pentecostalismo ha sido visto como una estrategia de supervivencia ya que
aporta nuevas redes sociales, además de ofrecer un sentido de coherencia y
revalorización de la personalidad. En el caso de las mujeres bolivianas, la
religión les ha brindado espacios donde se interrelacionan, formando nuevas
redes que las apoyan emocional y económicamente. Por otro lado el culto les
ayudado a desarrollar un sentido de comunidad con relaciones duraderas, también
los oficios religiosos les ha permitido involucrarse en actividades y círculos
mayores. En comparación con el caso peruano la experiencia boliviana puede
identificarse con la del pentecostalismo andino, ya que hay mucha semejanza.
5.- Palabras para Contar la Experiencia : Las
narrativas de conversión
El
interés de las narraciones de conversión se centra en sus fines educativos, su
objetivo es comunicar e inspirar a otras mujeres. A sus autoras las permitía
superar situaciones de angustia y sufrimiento sobre todo en el siglo XIX. Las
narrativas de conversión actual son más simples y cuentan con la ayuda de los
medios masivos. La relación con Dios se vuelve una experiencia más personal, el
hablar con lenguas se vuelve una experiencia crucial y más importante que la
conversión en si misma. La historia de conversión muestra las luchas de las
mujeres por su auto respeto y autonomía en un sistema patriarcal. La narrativa
de conversión refuerza junto con otros vehículos un rol claramente restrictivo
se alientan aquellas tareas consideradas como de mujeres.
Consideraciones Finales
Además
de mejorar sus condiciones económicas el pentecostalismo puede devolver el
autoestima y dignidad personal a las mujeres. Se supone que las mujeres tienen
ciertos intereses comunes en virtude de su género y que estos son más
importantes para ellas. Los intereses de género estratégicos surgen del análisis
general de la subordinación de las mujeres y de las formas en que esta
discriminación se produce. Los intereses prácticos de género son los que surgen
de las condiciones concretas de la posición de las mujeres en virtudes de su
género y que no corresponden a un objetivo estrategico. Son formuladas
subjetivamente por las propias mujeres y no pueden ser asumidos
independientemente de los intereses de clase.
El pentecostalismo sirve a los intereses
prácticos de las mujeres aún cuando legitima el poder y l autoridad de los
hombres.
Es interesante señalar que la autora esboza
fugazmente una realidad pentecostal que ya poco se ve en nuestros tiempos, sin
embargo en épocas de neoliberalismos y neopentecostalismos las relaciones de
genero no han cambiado, aunque los movimientos pentecostales estén mudándose
hacia el neopentecostalismo.
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